¿Te sangra un implante?
No es normal.
Puede ser el primer signo de periimplantitis.
¿QUÉ ES LA PERIIMPLANTITIS?
La periimplantitis es una infección que afecta los tejidos que rodean un implante dental. Produce pérdida de hueso y, si no se trata a tiempo, puede comprometer el implante.
¿RECONOCES ALGUNO DE ESTOS SIGNOS?
CASO CLINICO
Así tratamos un caso de periimplantitis
FINAL - 5 AÑOS DESPUÉS
Implantes conservados y hueso estable después de cinco años de seguimiento.
Tus implantes también necesitan mantenimiento.
Una revisión profesional cada 4–6 meses permite detectar problemas antes de que exista una pérdida importante de hueso.
Un implante bien cuidado puede durar muchos años.
Periimplantitis en Bogotá: tratamiento para implantes con pérdida de hueso
La periimplantitis es una enfermedad inflamatoria e infecciosa que afecta los tejidos que rodean un implante dental. Su principal característica es la pérdida progresiva del hueso que sostiene el implante. Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede comprometer su estabilidad e incluso llevar a la pérdida del implante.
Muchas personas creen que, una vez colocado un implante dental, este durará toda la vida sin necesidad de controles. Sin embargo, los implantes también requieren revisiones periódicas y un programa de mantenimiento profesional para conservar la salud de los tejidos que los rodean.
Algunos de los primeros signos de periimplantitis incluyen sangrado al cepillarse o al pasar la seda dental alrededor del implante, inflamación de la encía, mal aliento persistente, supuración, sensibilidad o la sensación de que el implante ha cambiado con el tiempo. En fases más avanzadas puede presentarse pérdida de hueso visible en las radiografías y movilidad del implante.
El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica especializada, sondaje periodontal alrededor del implante y estudios radiográficos que permiten determinar el grado de pérdida ósea y planificar el tratamiento más adecuado.
El tratamiento de la periimplantitis depende del estado del implante y de la cantidad de hueso perdido. En algunos casos es posible controlar la infección mediante procedimientos de descontaminación y terapia no quirúrgica. En otros pacientes puede ser necesario realizar cirugía periimplantaria y técnicas de regeneración ósea para intentar recuperar parte del soporte perdido.
La mejor forma de prevenir la periimplantitis es asistir a controles periódicos y realizar mantenimientos profesionales cada cuatro a seis meses, especialmente en pacientes con antecedentes de enfermedad periodontal, fumadores o personas con implantes de varios años de evolución.
Si notas sangrado alrededor de un implante, inflamación de la encía o cualquier cambio en su apariencia, una valoración temprana puede marcar la diferencia entre conservar el implante o perderlo. Una evaluación especializada permite establecer un diagnóstico preciso y definir el tratamiento más adecuado para cada caso.